
Perdida por las calles, perdida en los recorridos trato de encontrarte para sentarme y poder hacer algo que valga la pena. Let’s face it, no perdí la inspiración, perdí a mi musa. Te perdí a vos. Me perseguís constantemente en sueños pero quiero verte en la realidad, no en mundos virtuales. No quiero ser lo que soy para vos y por eso trato de olvidarte, me distraigo un segundo y caigo en otras redes. En aquellas que me hacen sentir un poco mejor, en manos prestadas que nunca van a ser mías.
Just take me to the roof babe.
Los salvajes salen a la luz al anochecer. Se juntan. Comparten sus días vestidos como personas normales con aquellos que los rechazarían por sentir lo que quieren ocultar. En compañía del otro sienten la libertad. Una libertad condicional, ya que incluso mantienen secretos para el otro. They’re East Coast Smokers. Y así juntos, dan rienda suelta al deseo. Se prefieren irreversibles, casi intocables. Sus ropas caen lentamente. Les excita pensar hasta donde llegarán esta vez. Si sobrepasaran sus propios límites. Son una necesidad para cada uno, más que un deseo. No sienten miedo, siguen sonriendo. Lo que pueda llegar a suceder, no tratarán de comprenderlo y al otro día seguirán con sus identidades ocultas. Son espías, meros espectadores de la vida que los rodea. Una vida que no es de ellos porque no fue la que eligieron. En cambio, se eligieron uno al otro y la clandestinidad que cada uno representa. Se hicieron indispensables, sin importar que negaran con tanta fuerza sus sentimientos.
Es un día más. Capaz que ni crucen sus miradas en toda la jornada. Ni un saludo, nada de formalidades. Las cosas no suceden porque sí. No deben verlos juntos. Confesar lo que tienen no llevaría a ningún lado. Si no pueden decir nada bueno, es mejor no decirlo en absoluto. Cada momento de sus mentiras no pueden dejar de pensar en el otro. Es inevitable sentir culpa. De pronto, el perfecto escape de la realidad sucede y ambos vuelan hacia la libertad de su escondite.
We’re going down, down in an early round. And sugar we’re going down swinging. I’ll be you’re number one with a bullet, a loaded god complex, cock it and pull it.
Son como Romeo y Julieta. Y la historia debía terminar de la misma manera. No hay finales felices para amores prohibidos. Simplemente no los hay.
You & Me could write a bad romance.