"You trick your lovers that you're Wicked and Divine. You may be a sinner but your innocence is mine. I want to satisfy the undisclosed desires in your heart"


martes, 24 de agosto de 2010

A simple love with a complex touch






Estoy tratando de encontrar a mi musa. No la quiero buscar. Ya sé dónde está y quiero verla, sentirla, escucharla para que deje volar todos mis pensamientos. Para que mi imaginación se vuelva poderosa y vuelva a ejercer esas fantasías interminables que tenían a mi musa como protagonista. No puedo pensar sin ella, no puedo crear, no puedo inventar,
no puedo mentir: la necesito.
Quiero que vuelva a inspirar los pensamientos más brillantes y más oscuros de mi mente. Pero no la puedo tener. Siempre supe que todo era un sueño. Y que los sueños no se hacen realidad (por eso son sueños). Pero era emocionante pensar que de cada actitud devenía una ilusión nueva. Un enamoramiento que se profundizaba cada vez más, con cada mirada, con cada palabra, con cada movimiento. Su crecimiento era imparable. Hasta que desapareció obvio.

¿Qué sentido tiene amar cuando en ese lugar no te encuentras tú? Sólo tu sombra.

Ahora quiero encontrar en los demás participantes, la parte de musa que tienen adentro y tratar de incrementarla pero no puedo hacerlo. No le pidas peras al olmo. Está muy recurrente ese. No sé qué era lo que tenía ella que la convertía en lo que era, mi musa.

Yo me obligo a estar de pie, por si acaso regresaras, tú me puedas ver. Te esperaré.

Me gustaría compartir de dónde viene el mito de las musas porque me pareció bastante tierno. Se dice que en total fueron nueve musas, producto de cada una de las nueve noches de amor entre Zeus y Mnemósine. Estas diosas se presentaban como cantantes en las fiestas de los dioses y formaban parte del séquito de Apolo. Se dice también que acompañaban a los reyes dándoles las palabras necesarias para gobernar, inspirándoles sabiduría y otorgándoles la virtud de la justicia y la clemencia, con la que se ganaban el amor de sus súbditos. El mito cuenta que sus cantos enmudecían a los pájaros y conmovía hasta las piedras.

¿Hace falta aclarar algo? Quiero que mi musa vuelva a mi vida para que todo siga el orden natural de las cosas. Por más que sea una deidad inalcanzable, quiero que vuelva.

Sólo quiero darte mi alma.

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