
Jamás pensé que podía llegar a estos niveles de estupidez. El corazón, créanme, no debe por ninguna razón tratar de controlar nuestros pensamientos. La mente es la que debe decidir si diversos actos deben representar, o mejor dicho significar algo en especial para cada uno de nosotros. Un simple saludo no significa absolutamente nada, pero nuestro inútil corazón se empeña en hacernos creer que significa algún tipo de interés hacia nuestra persona, pero... ¡Atención! Porque no lo es.
Lo peor es que siempre usé la música en mi vida para todo. Para ponerme de buen humor, para ponerme triste y así desahogarme, para bailar, para cantar y pretender que me siento mejor; pero en este caso no hay canciones que puedan sanarme.
Mi corazón está tan herido por las decepciones que ya no sé qué pensar de la gente. No sé cómo hacer para descubrir las mentiras antes de que puedan engañarme. No sé cómo dejar de soñar con lo que nunca fue mío. No sé cómo hacerles saber que los odio por haber jugado conmigo, por haberme hecho pensar en una fantasía que nunca iba a poder realizarse.